Petróleo se escribe con C de corrupción. Columna de Opinión.

 

La actividad petrolera en la región está agitada por la extendida situación de corrupción que sacude a Petróleos de Brasil Petrobras, Petróleos de Venezuela PDVSA y a la Empresa Colombiana de Petróleo Ecopetrol, las más grandes empresas estatales de la región.

La corrupción, el desgreño administrativo y la multifuncionalidad empresarial de PDVSA han sido el caballito de batalla de la oposición venezolana que desde el inicio de su mandato acusó al presidente Chávez y luego a Maduro de imprevisión, incapacidad administrativa y uso de los recursos de esta empresa como caja menor para la acción política y, como herramienta para corromper a los militares venezolanos comprando su lealtad al gobierno. Por los lados de Brasil el escándalo llega hasta los más altos niveles de Gobierno, y tiene al país en una profunda crisis, que parece derrumbar las hasta ahora intocables figuras de Lula y de Dilma Rousseff, la actual presidenta.

Una investigación judicial ha confirmado que gobiernos anteriores al Partido de los Trabajadores PT, saquearon los recursos de Petrobras y que el PT continúo la fiesta, abusando de su poder para que la oposición del parlamento votara sus leyes pagando alianzas políticas, y según los recientes datos para lavar pagos por debajo de la mesa al presidente Lula y los gastos de campaña de Dilma.

En Colombia Ecopetrol, la empresa de los colombianos está subsumida no sólo en la crisis financiera que genera la caída de los precios sino que sus ex presidentes y miembros de junta directiva andan huyendo del debate por los sobrecostos en la construcción de la refinería de Cartagena Reficar. Un escándalo que no tiene parangones en la historia reciente del país y que a ojos de los ciudadanos y analistas sólo tiene un nombre: corrupción. A todo esto se le debe sumar la orden judicial que obliga al gobierno del presidente Macri en Argentina para que haga público el contenido de los contratos suscritos durante el período Kirchner entre la empresa Yacimientos Petroleros Fiscales  YPF y Chevron de los que la Kirchner defendió su confidencialidad ocasionando dudas y acusaciones sobre corrupción en su gobierno.

El petróleo está en el ojo del huracán y la industria no puede seguir en silencio. Ningún hecho de corrupción se lleva a cabo sin el contubernio entre privados y públicos. Por ello muchos de los que miran con asombro lo que pasa en las empresas estatales dicen: ¿Y cómo serán de corruptos los privados que son sus socios?

Lo anterior exige respuestas de los involucrados en la industria. Avanzar en transparencia desde el sector es lo que realmente se llama responsabilidad social empresarial. Por lo pronto pongamos el dedo en la llaga.

Crudo Transparente.